Se han
cumplido 4 años desde el 6 de Abril de 2008 en que finalizo la famosa huelga de
Justicia, y quizá por el paso del tiempo hay quienes no recuerdan con claridad
lo sucedido entonces.
Por ello
nos vemos en la obligación de recordar la realidad del final de aquella
movilización: es falso que todos los sindicatos que hoy se sientan en la
mesa del Ministerio fueran quienes firmaron el final de la huelga; quienes lo
hicieron fueron sólo dos, traicionando así a todo el colectivo y echando por
tierra todo el esfuerzo invertido en una huelga muy dura y muy larga, que
solo los funcionarios de Justicia hemos sido capaces de llevar a cabo; A estos
dos sindicatos y a sus dirigentes, y no a otros, hay que imputar la
responsabilidad de no haber logrado todo lo que perseguíamos con las
movilizaciones.
Y
deberíamos recordar también que quienes hoy se rasgan las vestiduras, estaban
entonces bajo las siglas de esos dos sindicatos, que precisamente, cuando estando en época de vacas
gordas se conformaban y firmaban de su puño y pulso pírricas subidas de sueldo para
todos. De esto no hace mucho tiempo más. Es lamentable la memoria selectiva de
la que ahora, algunos, hacen gala.
El STAJ ni
firmó ni traicionó a los funcionarios a los que representa; y por tener
representación en la mesa de negociación, peleamos, entonces y ahora, para mejorar las
condiciones de trabajo de los funcionarios y para que no se pisoteen nuestros
derechos, incluso ahora en que todos sabemos la dificilísima situación que
atraviesa nuestro país, con nuevos recortes de todo tipo que afectan a todas
las Administraciones públicas y que de momento estamos consiguiendo eludir en
la de Justicia, sirva como ejemplo el nombramiento y prórrogas periódicas de
los refuerzos NOJ y en otros órganos judiciales lo cual, os aseguramos, no está
siendo nada fácil de conseguir.
Muchos de
quienes ahora formamos parte del STAJ decidimos optar por el mismo porque fue
el único sindicato que apoyó decididamente a los funcionarios hasta el final y
con todas las consecuencias, el único que lucho realmente y con convicción por
hacer realidad aquellas dos palabras, no tan simples como algunos creen:
JUSTICIA SOLUCIÓN. También nosotros, y nuestras familias, sufrimos hace cuatro
años los efectos de aquella durísima movilización.
Y por ello
ahora, bajo estas siglas, intentamos representar a nuestros compañeros y
defenderlos con fuerza y con dignidad, sin ataduras, sin color político, sin
subvenciones millonarias, lo que nos convierte en el único Sindicato al que no
pueden callar, ni dentro ni fuera de las mesas de negociación. No nos mueve
ningún interés ajeno a la defensa de los funcionarios de Justicia, y por ello
nunca permitiremos que se nos utilice como moneda de cambio para servir a otros
intereses.
Pero
nuestra diferencia con otros es que ejercemos nuestra función con la máxima
responsabilidad, sin demagogias baratas y sin discursos engañosos. Esa es
nuestra seña de identidad y por eso se nos respeta. No todos pueden decir lo
mismo.